El camino para hacernos antipáticos es vivir tratando de dominar a los demás.
Las personas dominantes son odiosas, agrias e inaguantables para todos.
Quien renuncie a ser autoritario adquirirá una gran dosis de simpatía, cumpliéndose lo que dice el Libro Sagrado...
"Pórtate con humildad y amabilidad y te amarán más que a los que ofrecen muchos regalos"
