Vivimos momentos de crisis, no sólo de dinero, sino también de valores, pero debemos tener en cuenta que a pesar de esto, hay personas que tienen una actitud abierta, generosa, que comparten con el más desposeído, que intentan cada día hacer la vida de los demás más justa y humana, seres que son capaces de extender sus manos para acoger al deprimido, al marginado, al que menos tiene. Esa manera de vivir es seguir a Jesús y entender que, a través de la fe, Dios nos ama.
No tengamos temor, vivamos felices y sigamos a Jesús.

