Un sapo que se encontraba en una charca vio un día acercarse a un buey a beber un poco de agua, el tamaño del animal le despertó la envidia y decidió hincharse hasta igualarlo en magnitud y volumen.Mientras se iba hinchando le preguntaba a sus compañeros:
¿Ya soy tan grande como él?
No
¿Y ahora?
Tampoco, aún te falta mucho.
Y se hinchó tanto, que reventó.
Moraleja
El mundo está lleno de personas mediocres, que por envidia, se muestran ante los demás como grandes señores.

