Popularmente a las brujas se las asocia con el sombrero grande, viejas y feas, verrugas en la nariz, un gato negro de compañero, la escoba para volar y un inmenso caldero en el cual preparan sus pócimas o brebajes.
En varios países se dice que una persona afortunada tiene siete vidas como los gatos, y según cuenta la leyenda, en el Arca de Noé, los ratones se reproducían de una manera alarmante, haciendo peligrar las provisiones por lo que Noé preocupado solicitó ayuda al Señor, quien le indicó que debía acariciar tres veces la cabeza del león. Él hizo lo que Dios le dijo y el león estornudó surgiendo de sus fosas nasales una pareja de gatos que restablecieron de inmediato el equilibrio en la embarcación.
El gato es un felino cuya historia y origen se remontan al antiguo Egipto. Los egipcios inoculaban a estos animales algunas gotas de su sangre para protegerlos de las enfermedades y los malos espíritus. Estaba prohibido matarlos y la pena por hacerlo era la muerte, tanto respeto existía por este noble animal que cuando el gato moría se afeitaban las cejas en señal de duelo.
Más allá de todas estas creencias, puede decirse con certeza que el gato una vez que se convierte en amigo, será sin duda un fiel compañero.
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