En los ratos felices, ama a Dios, en los difíciles, búscalo. En los momentos dolorosos, no vociferes ni reniegues de Él, acepta su santa voluntad con humildad. Entiende que las cosas pasan exactamente cuando deben pasar.
Siéntelo en lo más profundo de tu ser para que puedas experimentar su paz.
Saludos.
Pallas de Venezuela.

