No te aferres al pasado...
De nada vale, ni permitas que la herida del rencor y el remordimiento sigan causándote daño.
Intenta por todos los medios cicatrizarla y trata de que no quede ni la más leve huella de ese dolor. Lo que pasó, pasó.
Piensa siempre en positivo, tú vales mucho, eres creación divina y el Señor se alegra al vernos felices.
Nunca bajes la mirada, camina con la frente en alto y no voltees atrás, eso forma parte del pasado.
Si te sientes triste, mira a tu alrededor, tus amigos y seres queridos necesitan de ti no les quites la ilusión de verte sonreír y salir entusiasmado a ver el Sol resplandeciente de un nuevo día.
¿Qué esperas?
Levanta ese ánimo que la vida continúa.
Saludos desde Venezuela
