Mi esposo y yo estábamos sentados en la mesa en la reunión de mis ex compañeros de universidad. Yo contemplaba a un hombre sentado en la mesa vecina, totalmente ebrio que se mecía con su bebida en la mano.
Mi marido me preguntó:
¿Lo conoces?
Si, ...suspiré... es mi ex novio. Supe que se entregó a la bebida cuando nos separamos hace algunos años y me dijeron que nunca más estuvo sobrio.
¡Dios mio! exclamó mi cónyuge, ¡quien diría que una persona puede celebrar algo durante tanto tiempo!
Moraleja...
Siempre hay dos maneras de ver las cosas.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
