Juzgar a nuestros semejantes es fácil,
ponernos en el lugar de ellos,
es lo difícil.
"Cuando mires a tus compañeros, procura mirarte a ti mismo, dijo el maestro al discípulo y siempre que estés juzgando a tu hermano ten conciencia de que eres tú quien está en el tribunal".
Cuida tus palabras y no ofendas la dignidad de una persona mediante acusaciones injustas.
Dice el refrán:
"El que escupe para arriba la saliva le cae en la cara"
Saludos desde Venezuela.


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