EL VECINO
Un día, Mark Twain, el celebre escritor norteamericano, fue a ver a su vecino para pedirle prestado un libro.
Lo lamento mucho, dijo el hombre, pero no puedo prestar ningún libro. He perdido tantos que he tomado la firme resolución de no permitir que salga uno más de mi casa. Sin embargo, lo invito, cordialmente, a que venga a leer mis libros en mi biblioteca.
Mark Twain, no dijo nada, se sentó a leer el libro que había escogido.
Algunos días después, el vecino llegó a visitar a Mark para pedirle prestada su podadora de pasto.
El escritor sonrió amablemente y dijo:
"Perdóneme, pero, he tomado la firme resolución de que ninguno de mis utensilios salga de mi propiedad. Usted puede, si lo desea, venir a servirse de cualquiera de ellos en mi jardín"
Que buena respuesta.
Saludos desde Venezuela.
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