domingo, 24 de julio de 2011

REFLEXIÓN: UNA SONRISA TRAS LA PARED



Aquel pastor decidió visitar una leprosería y quedó sorprendido de ver que entre tantos rostros muertos y apagados, hubiera alguien que había conservado unos ojos claros y luminosos que aún sabían  sonreír y que siempre decía "gracias", cuando le ofrecían algo.
Le llamaba la atención ver que entre tantos "cadáveres ambulantes", sólo aquel hombre se conservaba humano.
Cuando preguntó que era lo que mantenía a ese pobre leproso tan unido a la vida, le dijeron que lo observara por las mañanas.
Y vio que, apenas amanecía, el enfermo acudía al patio y se sentaba enfrente del alto muro de cemento que la rodeaba.
Allí esperaba... esperaba... hasta que, a media mañana, tras el muro, aparecía durante unos cuantos segundos otro rostro, una bella mujer que le sonreía con una hermosa y amplia sonrisa.

Luego  desaparecía y el hombre tenía fuerzas para seguir soportando una nueva jornada. Ese era el rostro de su mujer.
Cuando lo trasladaron a ese lugar, la mujer lo siguió y se instaló a vivir en el pueblo más cercano a la leprosería. Y todos los días  acudía para continuar expresándole su amor.
"Al verla, -decía el enfermo- se que todavía vivo".

Muchos viven gracias a tu sonrisa, a tus palabras, a tu esperanza.
No dejes de sonreír y de tratar bien a los demás. 

Saludos.
Pallas.






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