Somos el producto de nuestros pensamientos. Lo que viene de adentro nos identifica plenamente.
Si solamente acumulamos amarguras, rencores y negaciones, nuestra vida será como una casa en ruinas.
Si por el contrario expresamos amor, alegrías y afecto, nuestra existencia será una construcción bella y sólida, rodeada de flores y árboles frondosos.
Ya lo sabes...
Abre las puertas de tu corazón al gozo y envía la tristeza a un viaje sin retorno.
Saludos.
Pallas.


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