martes, 2 de agosto de 2011

UNA MALA COSTUMBRE: CONTRADECIR


Los que contradicen le dan demasiada importancia a detalles de poco valor y a ellos se apegan desaforadamente. Les pasa como a los monos de la selva.
Cuando los cazadores los quieren capturar vivos, echan un poco de maíz en el fondo de un calabazo que tenga la boca bastante angosta.
El mono mete la mano al calabazo y la llena de los sabrosos granos. Pero luego la va a sacar y no puede, porque la tiene muy llena. Y el pobre animal prefiere que lo capturen, antes de ocurrirsele soltar lo que tiene empuñado y poder sacar las garras de aquella trampa.
Lo mismo ocurre con aquellos que tienen la mala costumbre de contradecir.
Se apegan a unas pequeñeces y con tal de no soltar su opinión prefieren perder amistades y buena fama.


Saludos.
Pallas. 








1 comentario:

  1. Contradecir es perder gran parte de nuestro atractivo personal.

    Aunque hay cosas en las que no podemos manifestar que estamos de acuerdo, como son las que van en contra de las Leyes de Dios, de las reglas de la moral o el honor de nuestra patria.

    Pero en todo lo demás si podemos darnos el lujo de callar nuestra opinión contraria sin que con ello perdamos nada.

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