miércoles, 5 de abril de 2017

LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO

El capítulo 11 de San Juan narra el gran milagro de la resurrección de Lázaro. 
Lázaro se agravó de muerte mientras Jesús estaba lejos. Las dos hermanas le enviaron un empleado con este sencillo mensaje: 
“Señor aquel que tú amas, está enfermo”  
Pero Jesús, que estaba al otro lado del Jordán, continuó su trabajo sin moverse de donde estaba. 
A los apóstoles les dice: 
“Esta enfermedad será para gloria de Dios” 
Y luego les añade: 
“Nuestro amigo, ha muerto. Y me alegro de que esto haya sucedido sin que yo hubiera estado allí, porque ahora vais a creer”
A los cuatro días de muerto Lázaro, dispuso Jesús dirigirse hacia Betania, la casa estaba llena de amigos y conocidos que habían llegado a dar el pésame. Tan pronto Marta supo que Jesús venía, salió a su encuentro y le dijo: 
“Oh Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano; pero aún ahora yo sé que cuánto pidas a Dios te lo concederá” 
Jesús le dice: 
“Tu hermano resucitará” 
Marta le contesta: 
“Ya sé que resucitará el último día en la resurrección de los muertos”
Jesús añadió: 
“Yo soy la resurrección y la vida. Todo el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá. ¿Crees esto?” 
Marta respondió: 
“Sí Señor, yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”
Jesús dijo: 
“¿Dónde lo han colocado?”
Y viendo llorar a Marta y a sus acompañantes, Jesús también empezó a llorar. 
Y las gentes comentaban: 
“Mirad cómo lo amaba”
Y fue al sepulcro que era una cueva con una piedra en la entrada. 
Dijo Jesús: 
“Quiten la piedra”
Le responde Marta: 
“Señor ya huele mal porque hace cuatro días que está enterrado”
Le dice Jesús: 
“¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?”
Quitaron la piedra y Jesús dijo en voz alta:  
“Lázaro ven afuera” 
Y el muerto salió, llevando el sudario y las vendas de sus manos.









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