sábado, 8 de abril de 2017

LA NAVAJA

Un peluquero tenía en su taller una bonita navaja, limpia y brillante, reflejaba meses de trabajo y la satisfacción de cientos de clientes. 
Un día de primavera entró un rayo de sol. La navaja notó sus propios destellos; y se llenó de orgullo y vanidad; entonces dijo: 
"Siendo yo tan luminosa, no seguiré rasurando más a tantos campesinos feos y ordinarios. Merezco una vida mejor" 
Desde ese día, no quiso trabajar y decidió esconderse un buen tiempo hasta que se olvidaran de ella. 
A la mañana siguiente, el peluquero, al no encontrarla, tuvo que recurrir a una más vieja. 
Pasaron seis meses y la vanidosa navaja salió de su escondite y buscó el sol. 
Quería ver de nuevo su propio brillo, para deleitarse de su belleza, pero, ¡amarga fue su sorpresa! 
Ya no brillaba; estaba toda oxidada. 
Entonces rompió a llorar y se dijo: 
"Esto me ha pasado por no seguir trabajando humildemente como antes"
El barbero, al ver su antigua navaja ya oxidada, trató de limpiarla y recuperarla, pero con tanto tiempo sin uso el óxido la había inutilizado totalmente. 
Entonces fue arrojada a la basura.

                                         Moraleja:
 
No te llenes de soberbia y vanidad pensando que eres único e irremplazable.  
La vanidad, puede llevarte a tu propia ruina y destrucción.









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