miércoles, 5 de abril de 2017

LA MADRE DE JESÚS

María, aquella joven virgen que trajo físicamente a Jesús a este mundo, nos dejó un gran ejemplo de humildad, sabiduría y entrega al servicio de Dios. 

Como madre, tuvo que afrontar los retos de criar a quien con el pasar de los años se convertiría en el hombre que transformaría la historia del universo entero; y aún más, sufrir en carne propia el cruel dolor de ver a su hijo torturado y crucificado en una cruz. 

En las Santas Escrituras, después de la resurrección y ascensión de Jesús, ella se mantuvo fiel  esperando la promesa del Espíritu Santo, era admirada por los apóstoles y discípulos, de tal manera, que merece ser mencionada en Hechos 1:14, donde se hace distinción entre las personas que estaban perseverando en oración y, se menciona claramente entre ellos a María, la madre de Jesús. 

Sin lugar a dudas, María fue una mujer valiente y su ejemplo sigue vigente. Pidamos a Dios que todas las madres jóvenes de hoy en día tengan la sensatez, el recato, y la obediencia de la Reina Celestial.










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