miércoles, 22 de febrero de 2017

LAS DOS VASIJAS


Un cargador de agua, tenía dos grandes y hermosas vasijas que llevaba encima de sus hombros colgadas a los extremos de un palo.
Uno de los cántaros era perfecto y entregaba el agua completa desde el arroyo hasta la casa del patrón. La otra tenía una grieta por donde se salía el vital líquido a lo largo del camino. 

Durante dos años se repitió día a día esta situación.
La jarra sin grietas se sentía orgullosa de sí misma, mientras que la agrietada vivía avergonzada por su defecto, sintiéndose desdichada por no poder cumplir a cabalidad la misión para la que había sido creada. 
Un día, decidió exponer su dolor y su vergüenza al aguador comentandole:
"Estoy avergonzada y quiero pedirte disculpas" 
¿Por qué? le preguntó el aguador.
"Debido a mis fisuras, solo puedes entregar la mitad del agua y por ello nada más recibes media paga de lo que deberías cobrar" 
El hombre sonrió y le dijo: 
"Mañana quiero que observes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino" 
Así lo hizo y, en efecto, vio muchísimas rosas de variados colores.  
Esta visión, sin embargo, no le quito la congoja pensando en que no podía realizar su trabajo a plenitud. Al volver a la casa, su compañero de viaje comentó:  
"Siempre supe de tus grietas y quise aprovecharlas, sembré flores por donde ibas a pasar y todos los días, sin tener que esforzarme para ello, tú te has encargado de regarlas y eso es muy valioso" 
                                     Reflexión
Aceptate tal y cual eres, porque todos tenemos heridas y cicatrices, pero aun así, valemos por igual. No hay nada más insoportable que una persona jactanciosa que se crea perfecta o santa.
No grites, no juzgues, no ofendas, no humilles, aprende a ser noble, integro y sincero. 













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