martes, 21 de febrero de 2017

NO ACEPTES IMPOSICIONES

Varios animales decidieron abrir una escuela en el bosque. Se reunieron y empezaron a elegir las disciplinas que serían impartidas durante el curso. 
El pájaro insistió en que debían darse clases de vuelo. El pez, empecinado en que la natación fuera incluida en el currículo. La ardilla decía que la enseñanza de subir perpendicularmente a los árboles era fundamental. El conejo acotaba que la carrera fuera de obligatoriedad en el programa de estudios a impartirse en la escuela. 
Cada una de las sugerencias fue considerada y aprobada. 
Al día siguiente muy puntualmente, iniciaron las actividades. 
El conejo, como era de esperarse dio una clase magistral  en la carrera; nadie aceleraba con tanta velocidad como él. Sin embargolas dificultades y los problemas empezaron cuando éste intentó aprender a volar. 
Lo pusieron en una rama de un árbol, y le ordenaron que saltara y volara. El animal saltó desde arriba, y el golpe fue tan grande que se rompió las dos patas traseras. No aprendió a volar y, además, no pudo seguir corriendo como antes. 
Al pájaro, que volaba extendiendo sus hermosas alas, le obligaron a excavar agujeros como a un topo, pero claro, no lo consiguió. Por el inmenso esfuerzo que tuvo que hacer, acabó rompiendo su pico.
La misma situación fue vivida por el resto de los animales, todos salieron heridos de gravedad al querer hacer lo que no podían 
Al final, la escuela tuvo que cerrar sus puertas.
                                 Reflexión:
Aún nos cuesta entender que todos somos distintos, cada uno tiene sus virtudes, sus defectos y debilidades. Un gato nunca ladrará como un perro o nadará como un pez. 
Si perdemos el derecho a ser diferentes, perdemos el privilegio de ser libres, lo realmente hermoso es respetar a los demás, aceptándolos tal y cual son sin querer cambiarles su esencia de vida. 













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