Hay niños que cierran los ojos cuando el estómago se les retuerce, cuando el dolor irradia todo su cuerpo y sin embargo, están tranquilos, no lloran, no gritan, no tienen fuerza, sólo sus ojos pueden hablar.
Ellos morirán dulcemente sin hacer ruido, sin molestar a nadie y con los brazos cruzados sobre su vientre hinchado.
Entonces...
¿Por qué te quejas tanto...?

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