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lunes, 2 de enero de 2017

EL LEGADO EDUCATIVO DE MARÍA MONTESSORI

María Montessori fue una de las primeras mujeres de la historia que trabajó para demostrar la importancia que tenía la infancia en el desarrollo del ser humano, no sólo a nivel formativo sino también a nivel emocional. 
Desarrolló un método de educación que aún hoy utilizan muchos educadores en todo el mundo. 
Nació el 31 de agosto de 1870, en la provincia italiana de Ancona.
Creció en un ambiente burgués, católico y recto en el que su padre vio con cierto recelo los intereses por el conocimiento de su hija. 
Y es que María vivió en un mundo en el que no se veía con buenos ojos que las mujeres desarrollaran una carrera profesional.  
En 1896, con 26 años, recibe el título de médico. Y no conforme con esto, continuó estudiando antropología, filosofía y psicología. 
En 1898 nacía Mario, su único hijo, fruto de una tormentosa relación con Giuseppe Montesano, un psiquiatra que había sido su profesor. Mario acompañaría a su madre por medio mundo. El desengaño amoroso que tuvo María y la situación social que vivía Europa e Italia en aquellos tiempos, hizo que se acercara a los movimientos feministas. 
Participó en varios congresos internacionales en los que se abordaban los derechos sociales de las mujeres y de los niños. 
El mismo año en que nació su hijo, empezó a trabajar con niños con problemas mentales. La constante observación de estos pequeños marcó para siempre su trayectoria profesional. 
Fue a partir de este momento que pudo comprender que los párvulos necesitaban de una guía para hacer crecer su inteligencia, autoestima y personalidad. 
Defendió en todo momento la importancia de la infancia como un momento clave en la evolución del ser humano, imprescindible para hacer hombres y mujeres de bien. 
Estudió en profundidad la obra de distintos médicos y pedagogos, entre ellos Jean Itard, Eduard Séguin y Johann Heinrich Pestalozzi y sacando sus propias conclusiones, nació el famoso Método Montessori.
Desarrolló una táctica fruto del estudio y la observación. Para ella la educación era un triángulo basado en el amor, el ambiente y el niño. Con este sencillo trío de conceptos, se creaba un entorno propicio para hacer crecer en ellos la autoestima y la capacidad de amar y así poder desarrollar el intelecto. 
En su defensa por el respeto hacia el niño, aseguraba que había que dar cierta libertad a los más pequeños para que pudieran preguntar, opinar y consecuentemente aprender. 
También definió una serie de materiales pedagógicos de estudio y manipulación que se plasmaron en su primer libro “El método de la pedagogía científica” escrito en 1909. 
Su fama se extendió por el mundo. En 1912 fundó varias escuelas en Estados Unidos, ayudada por Alexander Graham Bell y Margaret Wilson quienes encabezaron la Asociación Americana Montessori.  
De vuelta a Italia, continuó su proyecto con la fundación de la Real Escuela del Método Montessori. 
A pesar de recibir el apoyo de Mussolini, su negativa a ceder sus ideas para el adoctrinamiento fascista, supuso el cierre de sus escuelas en Italia.  
En 1934 tuvo que exiliarse en Barcelona donde no se rindió y continuó con su proyecto pedagógico. Con el inicio de la Guerra Civil, marchó a Holanda. 
Viajó por medio mundo para dar a conocer su método y continuó escribiendo y profundizando en el estudio de la infancia y su importancia para el desarrollo humano. 
María Montessori murió el 6 de mayo de 1952 en Holanda, a los 81 años de edad. 
Su legado educativo y su visión en defensa de la infancia, siguen hoy día más vivos que nunca. 










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