Una sonrisa en el rostro no significa la ausencia de problemas, sino la habilidad de ser feliz a pesar de ellos.
Sonreír, alegra el alma, disipa las penas y nos acerca a Dios.
Además, es preferible mostrar un rostro relajado y sonriente que una cara marcada por el paso de la amargura.
Saludos.
Pallas de Venezuela.

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