LO QUE NUNCA DEBEMOS OLVIDAR
La afectividad no solo fortalece psicológicamente dando mayor seguridad, sino que es esencial para la formación de la personalidad y el espíritu del niño. En un corazón alegre y querido se logra un mejor aprendizaje y el pequeño logrará asimilar los principios y los valores.
Por el contrario la falta de afectividad y del amor nos llevaría a formar a un "robot" y no a una persona. Podríamos llenarlo de conocimientos, pero sin amor no reconocería la belleza de esos conocimientos y mucho menos disfrutarla.
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