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martes, 17 de mayo de 2011

LEYENDA HINDÚ: EL PERFUME


Cuentan los hindúes una extraña leyenda para explicar como es la búsqueda de Dios: la leyenda del ciervo almizclero.
Hace muchos años había un ciervo que continuamente sentía en su hocico la fragancia del olor de musgo. Subía por las verdes pendientes de los montes y captaba ese perfume delicioso, penetrante, dulcisimo. Salia al bosque y  ese aroma en el aire le encantaba.

No acertaba el ciervo de donde podía venir ese perfume que tanto le perturbaba. Era como el reclamo de una flauta a la que no se le puede resistir.
Obsesionado empezó a correr de bosque en bosque en busca del origen de aquel extraordinario perfume. La búsqueda se hizo cada vez mas obsesionante.

El pobre animal no quería ya ni comer, ni beber, ni dormir, ni nada. No acertaba a saber de donde venia el reclamo de ese perfume, pero sentía algo que lo impulsaba a buscarlo a través de cerros, bosques y colinas. Muerto de hambre y de cansancio, exhausto anduvo errante, resbalo en una roca y cayo mortalmente herido.

Sus heridas eran dolorosas y profundas. El animal se lamió el pecho sangrante y, en ese preciso momento, descubrió lo mas increíble.
El perfume, ese olor que lo había desconcertado, estaba precisamente allí, adherido a su mismo cuerpo, en el "porta-musgo" que tienen todos los ciervos de su especie.
 


 


1 comentario:

  1. Muy interesante leyenda. Ayuda a saber que tanto que nos desgastamos buscando por fuera y la esencia y belleza está en nosotros mismos. Muchas gracias por tan sabia lectura.

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