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miércoles, 18 de mayo de 2011

EL JUICIO: UN CUENTO PARA REFLEXIONAR

En una aldea vivía un anciano muy pobre, pero hasta los reyes lo envidiaban porque poseía un hermoso caballo.
Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el animal pero el viejo decía: para mi, el no es un caballo, es una persona. ¿Y como se puede vender a una persona, siendo tu amigo?. Era muy humilde pero nunca vendió su caballo.
Cierta mañana descubrió que el animal ya no estaba en el establo. 

Todo el pueblo se reunió diciendo: viejo estúpido. Sabíamos que algún día le robarían su caballo. Hubiera sido mejor que lo vendiera. !Que desgracia!... No vayáis tan lejos, dijo el hombre. Simplemente decid que el caballo no estaba en el establo. Este es el hecho. Todo lo demás es vuestro juicio. Si es una desgracia, o una suerte, yo  no lo se. ¿Quien sabe lo que pueda suceder mañana.

La gente se rió a carcajadas del pobre hombre. Ellos siempre habían sabido que estaba un poco loco.

Pero después de quince días, una noche el caballo regreso. No había sido robado. Se había escapado. Y no solo eso sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes.


De nuevo se reunió la gente diciendo: tenias razón, viejo. No fue una desgracia sino una verdadera suerte. De nuevo estáis yendo demasiado lejos. -dijo el viejo- Decid solo que el caballo ha vuelto... ¿quien sabe si es una suerte o no?.
Esta vez la gente no pudo decir mucho mas, pero sabían que el viejo estaba equivocado. Habían llegado doce caballos hermosos.

El viejo tenia un hijo que comenzó a entrenarlos. Una semana mas tarde se cayo de uno de los animales y se fracturo las dos piernas. La gente volvió a reunirse y a juzgar: de nuevo tuviste razón, dijeron. Ha sido una desgracia. Tu hijo ha perdido el uso de las piernas y a tu edad... el era tu único sostén. Ahora estas mas pobre que nunca.

Estáis obsesionados con juzgar, dijo el anciano. No vayáis tan lejos, solo decid que mi hijo se ha roto las dos piernas. Nadie sabe si es una desgracia o una fortuna. La vida viene en fragmentos y nunca se nos da mas que esto.
Sucedió que pocas semanas después el país entro en guerra y todos los jóvenes del pueblo eran llevados por la fuerza al ejercito. Solo se salvo el hijo del viejo porque estaba lisiado. El pueblo entero lloraba y se quejaba porque de antemano sabían que era una guerra perdida, igualmente tenían la certeza que la mayoría de los mozalbetes no volverían.
Tenias razón viejo, era una fortuna. Aunque tullido, tu hijo aun esta contigo. Los nuestros se han ido para siempre.
Seguís juzgando, dijo el hombre. Nadie sabe. Solo decid que vuestros hijos han sido obligados a unirse al ejercito y que mi hijo no ha sido obligado. Solo Dios sabe si es una desgracia o una suerte que así suceda. 
Reflexión: 
No juzgues, porque sacaras conclusiones de pequeñas cosas y hasta pueden ser erradas.  Una vez que juzgas, has dejado de crecer.

  





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