Si de verdad crees que el amor ha llamado a tu puerta, déjale pasar, pero recuerda que una vez lo tengas en tu casa, debes tratarlo con la cortesía de los caballeros, con la dulzura que emplean las damas, con la firmeza que actúan los reyes, con el silencio reflexivo de los monjes y con la magnificencia de un Dios.
Saludos desde Venezuela

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