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lunes, 4 de julio de 2011

UNA HISTORIA PARA MEDITAR: EL INCRÉDULO...

Cuenta la historia que un ateo, caminaba por la selva, sonriendo ante la belleza que había a su alrededor, cuando de pronto pensó: "Que milagros de la naturaleza han creado los poderes de la evolución"...
En ese momento, oyó un murmullo cerca del río. Fue a investigar y vio que un enorme oso pardo venía hacia él.

Comenzó a correr, pero por mucho que se esforzaba, el feroz animal lo estaba alcanzando. Trató de ir más rápido, pero tropezó y cayó al suelo.
Mientras trataba de levantarse, el oso saltó sobre su pecho, lo tenía atrapado y el hombre gritó: "Dios mio, ayúdame".
El tiempo se detuvo. El oso se paralizó. La selva estaba en silencio y hasta las aguas del río se tornaron transparentes y armoniosas. 
Una luz blanca brilló sobre el sujeto y una voz resonó desde el cielo: "Has negado mi existencia durante todos estos años, has enseñado que Yo no existo y que todo es resultado de un accidente cósmico. ¿Esperas de verdad que te ayude en esta situación? Acaso a partir de ahora ¿Tengo que considerarte un creyente?
El incrédulo miró hacia la luz y dijo: "sería hipócrita de mi parte si de repente te pidiese que me tratases como a un cristiano, pero quizás podrías convertir al oso en un devoto".
La luz desapareció, el río comenzó a fluir nuevamente y los sonidos de la selva se reiniciaron. Entonces, el oso, unió sus dos patas delanteras, inclinó su cabeza y dijo: "Señor bendice los alimentos que voy a comer".
Reflexión:
No permitas que te domine tu orgullo, tu sabiduría humana, tu egoísmo, no pienses que lo sabes todo. No rechaces las oportunidades que ÉL te da.
Aprende a disfrutar de su gracia hasta el último segundo de tu vida. 
Y ten cuidado... quizás en este mismo instante hay un gran oso pardo a tus espaldas. 

Saludos desde Venezuela. 








REFLEXIÓN: EL NAUFRAGO

El único sobreviviente de un naufragio llegó a una pequeña isla deshabitada. Oraba fervientemente y le pedía a Dios que lo rescatara. Todos los días miraba al horizonte esperando la ayuda solicitada, pero esta nunca llegaba.
Cansado de no tener respuesta comenzó a construir una pequeña cabaña para protegerse y guardar sus pocas posesiones. Un día, después de andar buscando comida, regresó y encontró su pequeña choza envuelta en llamas, una columna de humo subía hacia el cielo.
Por fin logró apagar el incendio y aunque lo peor había pasado, todas sus cosas se habían perdido. Estaba confundido y su ira se desató contra Dios:
¿Cómo pudiste hacerme esto? gritaba, llorando de impotencia.
Abrumado y desconsolado, se quedó dormido sobre la arena. De pronto el sonido de la sirena de un barco que se acercaba a la isla lo despertó. Venían a rescatarlo. 
Cuando llegó a la cubierta del barco preguntó:
¿Cómo sabían que estaba aquí?
Sus salvadores algo extrañados le contestaron: porque vimos las señales de humo que nos hiciste...
Reflexión: 
Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder la paciencia, porque el Señor está trabajando en nuestras vidas y a su hora se va a manifestar.
En medio de las penas y del sufrimiento, recuerda que si tu pequeña choza se quema... puede ser simplemente una señal de humo que surge de la gracia de Dios.

Saludos.
Pallas.








domingo, 3 de julio de 2011

SI ESTÁS DESANIMADO... RECUERDA TUS OBJETIVOS

Nada es más duro y trágico que remar sin esperanza, pero no hay cosa que produzca tantas energías como mirar a lo lejos la meta donde nos espera el triunfo.
Hay que aumentar el deseo de lograr nuestros objetivos. Convencernos de que bien vale la pena luchar para conseguirlos y no dejar de hacer lo necesario para alcanzarlos. Si aumentamos el anhelo de obtener los ideales que nos hemos propuesto, aumentará también la fuerza interior para tratar de llegar a ellos.
Cuando sintamos que nuestro corazón desmaya y nuestra voluntad flaquea, recordemos las metas que nos hemos propuesto conseguir y así tendremos  fuerzas para seguir luchando.
Saludos.
Pallas.








TRIUNFAR DEPENDE DE NUESTRA RESISTENCIA

Las personas triunfadoras tienen por lo general gran capacidad de trabajo y una resistencia a toda prueba.

Miguel Ángel considerado uno de los mejores artistas del mundo, autor de estatuas tan famosas como la Piedad y el Moisés, del Vaticano, era capaz de estarse 20 horas y más, trabajando seguido; y semanas y semanas de espalda en los andamios pintando los techos en la Basílica de Roma. 
Napoleón aguantaba hasta treinta horas ininterrumpidas  a caballo, y antes de las batallas averiguaba qué edad tenía el jefe enemigo y qué capacidad de trabajo y de resistencia; así sabía a las cuántas horas lo podría tener anulado por el cansancio.
Simón Bolívar, obtuvo resonantes triunfos militares, después de expediciones extenuantes. 
Formó a sus hombres con una inmensa capacidad de resistencia a la fatiga, al cansancio y a los obstáculos.

La historia de Charles Atlas es muy conocida, cuando era joven fue despreciado por una muchacha por considerarlo debilucho e incapaz de acciones valerosas. Se dedicó entonces a  los ejercicios físicos y a labores que le aumentaran su capacidad de resistencia a las dificultades, llegando a ser campeón mundial. Fue fundador de una famosa escuela internacional de educación física.
Pero lo que se necesita no es solamente resistencia física.  Es sobretodo resistencia moral. Capacidad de aguante, de paciencia; fuerza para no dejarse atraer hacia el mal, para no explotar en pasiones de ira, de pereza o de orgullo.
La decisión es tuya. 
Saludos.
Pallas de Venezuela. 


















  

sábado, 2 de julio de 2011

LO DIJO TALES DE MILETO...

La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás.
Saludos.
Pallas.

 

NO LA IGNORES...

Ábrele espacio para que respire. La tristeza es un hueco en el amor. Una fuga transitoria de energía. Un camino hacia uno mismo. La revisión profunda de algún espacio roto. No ignores la tristeza. Pues toda emoción es necesaria y conveniente. La tristeza te ayuda a detenerte temporalmente. A alejarte de todo lo mundano. Te deja en la puerta de un nuevo comienzo. Reconocela

Saludos desde Venezuela








LO DIJO PLATÓN...


"El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas y los sentimientos los caballos"


Saludos.
Pallas. 

ES INÚTIL BUSCAR LA FELICIDAD SÓLO EN EL CUERPO, SIN TENER LA FELICIDAD DEL ESPÍRITU

El sabio Platón, exclamaba:
"Médicos, si se contentan solo con buscar la salud para el cuerpo sin preocuparse por la salud del alma, jamás le darán la salud completa a la persona".
Cuántas personas buscan la felicidad en los vicios y no la logran, porque allí el cuerpo trató de gozar pero el espíritu estaba sufriendo; y como el ser humano es un compuesto de alma y cuerpo, la pobre persona se siente espantosamente insatisfecha aunque su cuerpo esté gozando, porque su espíritu agoniza de remordimientos y de angustias.
Por eso el Libro de los Proverbios enseña:
"Nadie es más feliz en el mundo que el que tiene su alma tranquila y en paz, aunque sea persona muy pobre en bienes de fortuna". 
Es que puede haber felicidad sin riquezas ni honores, pero no la habrá nunca aún en medio de los mayores honores y de las más grandes riquezas, si el espíritu está intranquilo y angustiado.


Saludos.
Pallas. 



viernes, 1 de julio de 2011

LA EXPERIENCIA...

Tomando en cuenta que la experiencia es la mejor de las maestras, no tiene nada de raro que las lecciones sean tan caras, sus honorarios son altos es cierto, pero lo que ella enseña nunca se olvida.

Saludos.
Pallas. 

LO DIJO JUAN PABLO II


"Un joven sin alegría y sin esperanza no es un joven auténtico, sino un hombre envejecido antes de tiempo"



Saludos.
Pallas. 

UNO DECIDE SER PRUDENTE O IMPRUDENTE...

Ninguna otra virtud fue más recomendada por los sabios del Antiguo Testamento que la prudencia.
Ellos decían que ser prudentes era el camino más seguro para obtener la felicidad y lograr éxitos en la vida. Y en la Biblia hasta llegó a escribirse todo un libro, el de los Proverbios, para enseñar a las personas a conseguir la prudencia.
Algunas diferencias entre el prudente e imprudente:
El prudente manifiesta moderación en todo lo que hace dice y piensa. 
El imprudente habla más de lo debido, obra sin pedir consejo y deja anidar en su mente muchos pensamientos dañinos; come y bebe en exceso, roba al sueño muchas horas, con lo cual debilita su salud física y mental. 
El prudente procura permanecer estable en lo que se ha propuesto hacer. Sabe que sólo logrará triunfar cuando haya recorrido muchas veces unos mismos caminos y que ningún triunfo se improvisa, sino que todos son frutos de largo ejercitarse y trabajar.

El imprudente es inestable. Cree que los éxitos van a venir por golpes de suerte o cambios instantáneos. Por eso no le concede importancia a la obtención de experiencia y práctica en su trabajo, aguardando que el triunfo esté por ahí escondido detrás de la esquina. Y como no lo está, no le llegará.
El prudente piensa muy bien las decisiones que va a tomar y una vez tomada persevera en su ejecución, aunque lo rodeen las dificultades.
El imprudente no medita antes de tomar sus decisiones y después cambia fácilmente de parecer dejando sin terminar muchas obras ya empezadas. Y como el éxito depende de la perseverancia, se queda sin conseguirlo.
El prudente ve venir el peligro y trata de evitarlo.

El imprudente se expone al peligro, y en el perece.
Cada quien decide ser prudente o imprudente, en lo que a mí respecta hace muchos años me incliné por la primera opción.
Y tú... ¿en que grupo estás?

Saludos.
Pallas. 










  

RECUERDA...

Cuanto más pensamos en aquello que no deseamos, más aumenta la posibilidad de que lo hagamos realidad.

Saludos.
Pallas.