miércoles, 7 de junio de 2017

REFLEXIÓN: EN ORO PURO


Una mujer afligida y deshecha en lágrimas fue a visitar a un sabio a quien todos veneraban. Llevaba en brazos el cadáver de un niño y, en medio de dolorosos gemidos imploró:
"Maestro, te lo ruego, devuélvele la vida a mi hijo"
Con dulce compasión, el anciano miró a la madre y le dijo: 

"Buena mujer, ve a la aldea y entra de casa en casa. Aquella en la que no haya habido ninguna muerte, pides un poco de mostaza, la traes y tu hijo volverá a la vida".
La señora partió a toda prisa hasta visitar todos los rincones del pueblo, luego regresó desolada y dijo:
"No he podido traer el grano de mostaza porque la muerte los ha visitado a todos y a varios con más fuerza que a mi. Ya entiendo lo que me querías enseñar y aunque tengo el corazón adolorido, se que la muerte es inevitable".
"Así es, le dijo el sabio, pero tu hijo no está muerto, él vive más allá y tú debes seguir viviendo hasta que Dios decida. Sigue adelante, no te entierres con tu hijo, sirve a otros y tu dolor se hará llevadero hasta convertirse en oro puro".












No hay comentarios:

Publicar un comentario