"Si el ser humano se niega a perdonar a quien lo ha ofendido, ¿cómo puede pretender que Dios le perdone sus propios pecados"...?
Y Jesús afirmó tajantemente:
"Si no perdonáis a los demás sus ofensas, tampoco vuestro Padre Celestial os perdonará vuestros pecados"
Es una expresión digna de ser recordada y repetida muchas veces, para vacunarnos contra la desastrosa peste del odio y del resentimiento.
Saludos.
Pallas de Venezuela.

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