Aquellos que excusan mi torpeza al caminar y la poca firmeza de mi pulso.
Los que comprenden que ahora mis oídos se esfuerzan para escuchar lo que me dicen.
Los que saben que mis ojos están empañados y limitado el sentido del humor.
Los que disimulan cuando derramo el café sobre la mesa.
Los que sonrientes se detienen a charlar conmigo y escuchan lo que les digo.
Los que entienden mis olvidos y nunca me dicen:
"eso ya me lo habías contado"
Benditos sean.
Saludos desde Venezuela

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