CUIDADO CON LO QUE LE DICES A TU HIJO
Los que alguna vez fuimos niños sabemos que la severidad de las palabras de alguien a quien no queremos defraudar suelen ser más duras de lo que son, o al menos lo percibimos así.
La humillación en un menor, es más grave y desastrosa de lo que se piensa y quien haya dicho: "rocas y palos podrán romper mis huesos pero las palabras no", realmente no sabía lo que decía, porque en muchas ocasiones los términos ofensivos logran traumatizar a una persona de por vida.
Vocablos como, "no sirves para nada", "estás gordo o gorda", "eres un burro", "nunca serás como tu hermano o hermana", "te odio", "vete y no vuelvas", "nadie te querrá", "nadie te aceptará", entre otras, son en su mayoría palabras que deterioran la autoestima de cualquier persona y la ofensa en un niño puede ser más grave de lo que se piensa.
Ten cuidado con lo que le dices a tu hijo, porque cualquier acción de tu parte que le duela, puede convertirlo en un hombre o mujer sin sentimiento alguno.
Saludos desde Venezuela
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