La ira nos impulsa a defender lo nuestro y lo que es justo, pero cuando se vuelve irritabilidad, agresividad, odio, o resentimiento, se vuelve contra uno mismo afectando el hígado, la digestión e incluso el sistema inmunológico.
La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos, muchos la consideran rejuvenecedora.
Tú decides si cuidar o no tus emociones, lo único sabio que puedo decirte es que te inclines por la que te ofrece mejor calidad de vida.



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