"Mi madre se afanaba todo el día, pero en cuanto llegaba el anochecer se mostraba más diligente aún para recibir a mi padre. Entonces no entendíamos aquello, y lo tomábamos a risa. Pero ahora me gusta recordar el inmenso y delicado amor de ella por él. No importaba lo que hubiera ocurrido durante el día; ella tenia a flor de labios una sonrisa para darle la bienvenida"
Saludos desde Venezuela.


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