El miedo puede limitarnos
pero el temor a fallar, nos mantiene inmóviles.
Pericles, político y orador ateniense decía:
"No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos"
Y yo te sugiero, te concentres en tus cualidades positivas y no en tus debilidades; en tu capacidad de triunfar y no en problemas imposibles de resolver.
Atrévete...
No te dejes amilanar por tus competidores que si te lo propones, puedes ganar la competencia.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Un viejo perro, que en sus días de juventud y fortaleza jamás se rindió ante ninguna bestia, encontró a un jabalí en una cacería y lo agarró por la oreja, pero no pudo retenerlo por la debilidad de sus dientes, de modo que el jabalí escapó.
Su amo, llegando rápidamente, se mostró muy disgustado y groseramente reprendió al perro.
El animal lo miró lastimosamente y le dijo:
"Mi espíritu está tan bueno como el tuyo, pero no puedo sobreponerme a las flaquezas del cuerpo. Yo prefiero que me alabes por lo que he sido y no que me maltrates por lo que ahora soy.
Moraleja...
Respeta siempre a tus ancianos, que aunque ya no puedan hacer lo que en otros tiempos hacían, dieron lo mejor de su vida para tu beneficio.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
El egoísmo destruye lo más bello del ser humano: el amor hacia los demás, la bondad, la comprensión, la humildad de corazón y la sencillez.
Si queremos triunfar, debemos despojar nuestra alma de todo egocentrismo, tratando de compartir los problemas ajenos, aliviando, en cuanto nos sea posible, el dolor humano y brindando la sinceridad de un afecto.
No nos dejemos arrastrar por este nefasto sentimiento, perdiéndonos la dicha más hermosa y satisfactoria de ofrecer lo mejor de nosotros mismos.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Las personas familiarizadas con la oración siguen de modo natural un estilo de vida mucho más relajado y menos agresivo.
El monje Giustiniani decía:
"Es imposible crecer espiritualmente sin oración mental, como lo es crecer físicamente sin alimentarse".
Y para ello basta con practicarla en el silencio y la tranquilidad de nuestra habitación, despojados de todo tipo de preocupaciones y quehaceres cotidianos.
Por todo esto, mi confianza está puesta en Dios.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Los niños son la mayor prueba de que Dios existe.
El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños.
Da un poco de amor a un niño y ganarás un corazón.
Los niños saben que personas los aman. Es un don natural que con el tiempo se pierde.
Que ni una palabra ni una mirada obscena, manchen la casa en donde haya un niño.
Los niños son la esperanza del mundo.
Presencia la sonrisa de un niño y tu día triste habrá acabado.
Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.
No todo está perdido cuando puedes ver en el rostro de los niños su magnifica inocencia.
Los niños son las personas más sabias del mundo, sólo que sin malicia.
Los niños y el genio tienen en común el mismo órgano motor: la curiosidad.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Tienes el pincel y los colores, pinta el paraíso y después entra en él.
La vida tiene color y lo que necesitas es pintarla como más te guste.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Asume tus errores,
supera las tristezas
y el amor...
no lo escondas,
demuéstralo.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Andaba un cuervo escaso de comida y vio en el bosque a una culebra dormida, de inmediato se lanzó sobre ella y la raptó. Pero la serpiente despertando de su sueño, se volvió y lo mordió.
El cuervo viéndose morir dijo:
Desdichado de mi, que encontré un tesoro pero a costa de mi vida.
Moraleja...
Antes de querer poseer algún bien, primero hay que valorar si su costo vale la pena.
Saludos.
Pallas.
Superar la muerte de un ser querido es una de las experiencias más duras y estresantes que debemos afrontar durante el transcurso de nuestra vida, su impacto es todavía mayor si el deceso acontece de un modo prematuro o imprevisto.
Los primeros días de duelo se caracterizan por una intensa aflicción, un profundo pesar y la resistencia a aceptar el fallecimiento del ser querido, sobre todo si ha sido repentina.
A la aceptación prosigue un desolador sentimiento de desesperación, acompañado de la sensación de rabia y un pesar de culpabilidad por no habernos mostrado lo bastante cariñosos, compasivos o atentos con esa persona.
Quienes se sienten culpables y se hacen reproches son más vulnerables a las enfermedades depresivas.
Los ancianos en ocasiones no llegan a recuperarse tan fácilmente; los jóvenes rehacen su vida con mayor facilidad.
Se por experiencia propia que perder a un ser querido duele demasiado. Hace once años, la mujer que me dio la vida murió a causa de una mala praxis médica, motivo suficiente para que se adueñara de mi una terrible depresión.
Me vi en la necesidad de someterme a terapias psicológicas y fue a través de tantas sesiones que pude entender que ese era el dia y la hora en que mi madre tenía que partir.
No es fácil.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Nadie en el universo te ha dado el derecho de quitarle la vida.
Saludos.
Pallas.
Cree en tus anhelos, porque con fe podrás ver tu sueño convertido en realidad, y si debes enfrentar una tormenta... enfrentala con optimismo.
No te pongas limites para alcanzar la cima del éxito.
Estoy segura que con firmeza y fuerza de voluntad lograrás todo lo que te propongas conseguir. Si le pones corazón a todo lo que haces, ten por seguro que el triunfo será tuyo.
Persevera y vence.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Cuando las personas tienen rencor o piensan en situaciones de venganza, la presión arterial y el ritmo cardíaco incrementan casi el doble su actividad normal. Estos sentimientos producen estados insanos que con el tiempo, no sólo generan estrés sino que también pueden desencadenar en algún daño cardiovascular.
Sin embargo, no todo es tan nefasto y como es de esperar, al provocar las emociones opuestas, se revierte ese estado en el organismo y si se perdona, los ritmos vuelven a normalizarse.
Ya lo sabes...
No des cabida a las emociones negativas para que no enfermes tu corazón.
Es la ley del boomerang, toda acción produce su reacción.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
En los ratos felices, ama a Dios, en los difíciles, búscalo. En los momentos dolorosos, no vociferes ni reniegues de Él, acepta su santa voluntad con humildad. Entiende que las cosas pasan exactamente cuando deben pasar.
Siéntelo en lo más profundo de tu ser para que puedas experimentar su paz.
Saludos.
Pallas de Venezuela.