jueves, 21 de julio de 2011

LA IMPORTANCIA DE UN SALUDO


Cuenta la historia que un hombre trabajaba en una planta empacadora de carne.
Un día terminado su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para hacer una inspección cerrándose la puerta con el seguro y quedando atrapado dentro del congelador.
Golpeó fuertemente la puerta y empezó a gritar, pero nadie lo escuchaba. La mayoría de los obreros se habían ido a sus casas y era casi imposible escucharlo por el grosor que tenía esa puerta.
Llevaba cinco horas encerrado en el enfriador al borde de la muerte. De repente aquella pesada puerta se abrió, el guardia de seguridad entró y lo sacó casi moribundo.
Después del incidente, le preguntaron al   vigilante porque se le había ocurrido abrir esa puerta si no era parte de su rutina de trabajo.
 Él dijo:
"Tengo 35 años en esta empresa, cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero este hombre que por poco muere es el único que me saluda en la mañana y se despide de mi en las tardes. El resto de los jornaleros ni me miran. Hoy al igual que todos los días me saludo amablemente a la entrada, pero nunca escuche... hasta mañana. Y sabiendo que todavía no se había despedido de mi, pensé que debía estar en algún lugar del edificio, por lo que lo busqué y lo encontré".
Reflexión:
El saludo denota cortesía y buenos modales, un apretón de manos, un beso, un abrazo o un simple buenos días, es el comienzo de una relación que posteriormente puede convertirse en una amistad verdadera e incondicional.  
Saludar con agrado nada cuesta, además no sabemos si en el dia de mañana podamos necesitar la ayuda del que en nuestro lugar de trabajo o comunidad se encarga de recoger la basura.
Todos somos iguales en dignidad y la vida nos pone pruebas... bien lo dice el refrán:
"El hábito no hace al monje".

Saludos.
Pallas.








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